¡Lo que queda de los textos antiguos puede ser sólo una débil sombra de pensamientos, imaginaciones, pensamientos sutiles, historiografía y mitos! | un doctor

¡Lo que queda de los textos antiguos puede ser sólo una débil sombra de pensamientos, imaginaciones, pensamientos sutiles, historiografía y mitos! | un doctor

Los escritos antiguos, ya sea en verso o en prosa, constituyen el pilar principal de la memoria histórica humana. Los escritos antiguos no sólo son portadores de historias, leyes, mitos y pensamientos, sino que también muestran cómo la gente entendía el mundo y se definía en él en períodos muy lejanos.

La pregunta sobre cuántos de los escritos antiguos han permanecido hasta hoy y cuántos se han perdido para siempre es en realidad una pregunta sobre hasta qué punto tenemos acceso al pasado. Los escritos antiguos eran naturalmente vulnerables al tiempo porque estaban escritos sobre materiales físicos inestables y su transmisión dependía de las condiciones sociales, políticas y culturales de cada época. Cuando hablamos de escritos antiguos, tenemos que enfrentarnos al concepto de pérdida, que a veces es el resultado de una guerra, un incendio o una destrucción consciente, y otras veces el resultado de una negligencia o un olvido. Los escritos antiguos de hoy a menudo nos llegan a través de copias repetidas, no en su forma original. Esta cuestión hace que nuestra imagen del pasado sea siempre incompleta y seleccionada.

1- La cuestión de la supervivencia y destrucción de los escritos antiguos a lo largo del tiempo

Los escritos antiguos han estado sujetos a destrucción desde el momento en que nacieron. La mayoría de los textos antiguos estaban escritos en materiales como papiro, piel de animal o tablillas de arcilla, que tenían una durabilidad limitada. Incluso en las mejores condiciones de almacenamiento, estos materiales eran vulnerables a la humedad, el fuego y la erosión natural. La transmisión de textos dependía del proceso de copia, lo que significa que cada texto sobrevivía sólo si alguien lo reescribía. Esta dependencia vincula la supervivencia con la elección humana. Un texto que ya no era útil, comprensible o deseable generalmente no se reescribía y se retiraba gradualmente del ciclo cultural.

Por otra parte, la destrucción de escritos antiguos no siempre fue accidental. Las guerras, los cambios de gobierno y las transformaciones religiosas jugaron un papel importante en la eliminación consciente de textos. Un ejemplo famoso es la destrucción de las obras almacenadas en la Biblioteca de Alejandría, que es un símbolo de la pérdida del conocimiento acumulado del mundo antiguo. Pero incluso sin acontecimientos tan catastróficos, el olvido gradual habría funcionado. Cuando cambiaron los idiomas o se transformaron los sistemas educativos, muchos textos antiguos dejaron de leerse y quedaron en un segundo plano. Así pues, desde el principio, la supervivencia de los escritos antiguos fue el resultado de una combinación de azar, elección y poder, no un proceso natural y justo.

2- ¿Por qué no es posible dar un número exacto de obras perdidas?

La cuestión de la cantidad exacta de escritos antiguos perdidos enfrenta un problema fundamental. Sólo podemos hablar de cosas de las que quedan rastros o indicios de ellas. Muchas obras antiguas se conocen sólo mediante citas, listas o referencias indirectas. Estas pistas nos dicen que hubo un texto, pero no hay información precisa sobre su volumen, contenido completo o alcance. Por esta razón, cualquier estimación se basa necesariamente en conjeturas cautelosas.

Además, el concepto de escritura en la antigüedad era diferente al actual. Muchos textos se formaron oralmente y sólo partes de ellos se escribieron. Como resultado, no sabemos cuánta producción intelectual ha entrado en absoluto en el ámbito de la escritura. Incluso de los textos que se escribieron, no se sabe cuántas copias existieron de cada obra y qué copias fueron trasladadas a otras regiones. La falta de archivos centralizados y sistemáticos ha hecho que nuestra imagen del pasado sea fragmentada y heterogénea. Entonces, cuando hablamos de la proporción entre lo que queda y lo que se pierde, en realidad estamos tratando con una estimación cultural, no con un cálculo estadístico preciso.

3- Signos que nos permiten hacer estimaciones relativas

A pesar de todas las limitaciones, los investigadores utilizan indicadores para realizar estimaciones relativas. Uno de estos signos son las listas que provienen de otras obras en textos antiguos. Cuando un autor hace referencia a decenas o cientos de libros anteriores a él, pero sólo nos han llegado algunos ejemplos de ellos, se puede suponer que se ha perdido un gran volumen de esa producción. Además, la comparación de las obras restantes de diferentes culturas muestra que la supervivencia estuvo más sujeta al poder político y la continuidad institucional que a la calidad literaria o intelectual.

Otro signo es la extrema desigualdad entre géneros. Los textos religiosos, legales y educativos generalmente tenían más posibilidades de sobrevivir, mientras que las obras de teatro, la poesía popular o los escritos críticos tenían más probabilidades de ser omitidos. Este desequilibrio muestra que lo que tenemos hoy no es plenamente representativo de la producción escrita del pasado. Más bien se trata de una selección que ha pasado el filtro de las necesidades y valores de épocas posteriores. En consecuencia, es razonable estimar que una gran parte de los escritos antiguos, tanto en verso como en prosa, se han perdido para siempre, y que lo que queda es sólo una pequeña parte de un paisaje mucho más amplio.

4- El papel del poder, la ideología y la elección en la supervivencia de los escritos antiguos

Los escritos antiguos no son sólo víctimas del tiempo y la erosión natural. Uno de los principales factores de su supervivencia o destrucción ha sido el poder político e ideológico. Cada detentador del poder que ha alcanzado una etapa de organización ha elegido entre lo que debería preservarse y lo que debería descartarse. Estas elecciones fueron a menudo conscientes, no accidentales. Los textos que eran consistentes con la narrativa oficial del poder fueron en su mayoría copiados y colocados en instituciones educativas o religiosas. Por otro lado, los escritos que resultaban cuestionables, críticos o inconsistentes fueron eliminados paulatinamente.

Mientras tanto, el proceso de censura ha jugado un papel importante. La censura no siempre ha significado quemar libros, pero a veces ha sido más simple y eficaz: no reescribir. Cuando los copistas decidieron no reescribir un texto, la obra quedó efectivamente condenada al olvido. La misma lógica ha provocado que muchas voces marginales, mujeres, minorías o pensadores críticos tengan una pequeña aportación en el resto de textos. Por lo tanto, lo que hoy conocemos como patrimonio escrito antiguo no es un reflejo completo del pasado, sino producto de elecciones de poder en diferentes períodos.

5- Lengua, traducción y muerte paulatina de los textos antiguos

Una de las razones menos vistas de la destrucción de escritos antiguos es el cambio de idioma y la imposibilidad de transmitirlos a las siguientes generaciones. Las lenguas están vivas y cambiando. Un texto escrito en un idioma particular sobrevive sólo mientras los lectores comprendan ese idioma o los traductores puedan transmitirlo. Cuando una lengua sale del ciclo de la vida diaria, los textos de esa lengua se vuelven gradualmente inaccesibles. En muchos casos, las obras antiguas se han vuelto prácticamente ilegibles antes de ser destruidas.

La traducción tiene un doble papel en esto. Por un lado, la traducción ha salvado parte de los textos, porque los ha acercado a nuevos idiomas y culturas. Por otro lado, toda traducción es una elección y no todas las obras están traducidas. Los traductores suelen optar por textos reconocidos como importantes desde el punto de vista intelectual, religioso o funcional. Como resultado, se descartan obras menos importantes o incompatibles con las necesidades de la época. El mismo proceso ha provocado que muchos textos antiguos nunca hayan tenido la oportunidad de entrar en el ciclo de traducción y sean eliminados gradualmente de la memoria cultural.

6- La diferencia entre poesía y prosa en la tasa de supervivencia.

Los escritos antiguos en verso y prosa no corrieron la misma suerte. En general, las obras poéticas han tenido más posibilidades de sobrevivir. La principal razón de este problema es la conexión del orden con la memoria oral. Los poemas eran más fáciles de memorizar, recitar y pasar de pecho en pecho. Incluso si la versión escrita se perdía, era posible reescribirla de memoria. Por el contrario, los textos en prosa, que tenían una estructura más compleja, dependían más de las copias físicas.

Sin embargo, esta ventaja de orden no ha sido uniforme. Muchos poemas informales, satíricos o populares han quedado fuera del ciclo de supervivencia porque no merecían su conservación oficial. En prosa, textos como leyes, textos religiosos y obras educativas han tenido más posibilidades de sobrevivir, porque tenían un uso práctico. Esta diferencia muestra que la supervivencia de los escritos antiguos depende más de su función social que de su forma literaria. Por tanto, cuando hablamos de la cantidad de pérdida, tenemos que considerar que la imagen que queda de la poesía y la prosa es una imagen desequilibrada y selectiva.

7- Lo que sabemos a través de pistas y sombras

Conocemos una parte importante de los escritos antiguos no por el texto en sí, sino a través de sus sombras. Referencias, citas, reseñas y resúmenes en otras obras indican que hubo textos que hoy no están disponibles. Esta situación ha provocado la formación de una especie de conocimiento incompleto; Un conocimiento que sabe que falta algo, pero no sabe exactamente qué era. Esta situación es uno de los desafíos básicos a la hora de estimar el monto de la pérdida.

Desde una perspectiva de investigación, estos indicadores son valiosos, pero limitados. Nos dicen qué había allí, no cómo se escribió ni qué efecto tuvo. En muchos casos sólo queda el nombre de una obra o su temática general. Esto hace que nuestra imagen del pasado parezca un mapa donde sólo las rutas principales están claras y los detalles se pierden para siempre. Este vago reconocimiento muestra que el volumen real de escritos antiguos es probablemente mucho mayor de lo que podemos imaginar hoy.

8- ¿Por qué el tema de las pérdidas sigue siendo importante para nosotros hoy?

La pregunta sobre la cantidad de escritos antiguos que quedan y se perdieron no es sólo una curiosidad histórica. Esta pregunta está directamente relacionada con nuestra comprensión del conocimiento, la cultura e incluso la identidad humana. Lo que hoy conocemos como historia del pensamiento se basa en los textos que nos han llegado por casualidad o por elección. Si gran parte de este patrimonio se pierde, debemos aceptar que nuestra imagen del pasado es incompleta y sesgada.

Esta conciencia cambia nuestra visión del presente y del futuro. Vivimos en un mundo actual donde se produce una gran cantidad de escritura, pero no hay garantía de que sobreviva. Los mismos factores que destruyeron los textos antiguos también pueden destruir los escritos actuales. Como resultado, la cuestión de la falta de escritos antiguos no tiene que ver sólo con el pasado, sino también con nuestra responsabilidad hacia la memoria del futuro. Comprender esto nos ayuda a juzgar más cuidadosamente lo que queda y lo que se pierde.

Preguntas comunes

¿Es posible dar un porcentaje exacto de textos antiguos perdidos?
No, no es posible dar un porcentaje exacto, porque sólo conocemos los textos que han sobrevivido. Muchos escritos no tienen referencias directas a fuentes posteriores. Cualquier cifra en este contexto es sólo una estimación aproximada y cultural.

¿Por qué sobreviven algunos textos antiguos pero no muchos otros?
La supervivencia de los textos dependía de factores como la función social, la compatibilidad con el poder y las necesidades educativas. Los textos religiosos, jurídicos y educativos suelen copiarse más. A menudo se han omitido obras críticas o infrautilizadas.

¿Ha tenido el orden más posibilidades de sobrevivir que la prosa?
En muchas culturas, el orden se preserva mejor debido a su asociación con la memoria oral. Los poemas eran más fáciles de memorizar y transmitir. Pero esto no significa la supervivencia de todas las obras poéticas.

¿Cuál ha sido el papel de la traducción en la preservación de los escritos antiguos?
La traducción ha salvado parte de los textos, pero al mismo tiempo ha dejado muchas obras de lado. Los traductores siempre han tomado decisiones. Lo que no se traduce suele ser eliminado del ciclo cultural.

¿Representa lo que tenemos hoy el verdadero pensamiento del pasado?
No del todo. Los textos restantes representan un segmento particular de pensamientos y voces. Muchas vistas están permanentemente silenciadas.

¿Por qué es esto importante para la gente de hoy?
Porque muestra lo frágil que es la memoria cultural. Los mismos factores que borraron el pasado también pueden borrar el presente. Esta conciencia resalta nuestra responsabilidad en la preservación de los escritos contemporáneos.

¡Lo que queda de los textos antiguos puede ser sólo una débil sombra de pensamientos, imaginaciones, pensamientos sutiles, historiografía y mitos! | un doctor

Dr. Alireza Majidi

Médico, autor y fundador del blog “Un Doctor”

Dr. Alireza Majidi, autor y fundador del blog “Un Doctor”.
Con más de 20 años de escritura continua “mixta” en el campo de la medicina, la tecnología, el cine, el libro y la cultura.
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